Volta ao Castro de Penalba. Dedicado a miñas compañeiras de fatigas Myriam e Ana.
11, 10 de 2005-11-10 de 2005
Este domingo fuimos de excursión con los niños a Campolameiro. Regrese al Castro de Penalba donde había pasado un verano excavando, junto mis compañeras de fatigas y de carrera: Myriam y Ana, ademas de un puñado más de gente maravillosa, con la que me lo pase muy bien. El ambiente era genial. Hoy en día no puedo evitar acordame de todos ellos cuando escucho en cualquier sitio "Caminio a Soria" de Gabinete Calhigary, que era el disco que usaban Juan e Iván para despertar a todo el grupo. Por las noches, nos sentabamos en el atrio de la iglesia y muchas veces contabamos historias de miedo, aquello tenía un morbo especial, porque, para el que no lo sepa, en la mayoría de las iglesias gallegas el suelo de los atrios está formado por losas de sepulturas.

Penalba. Penalba daba Pena. Ni por asomo adivina una persona ajena a la excavación donde podría estar el castro, ni la muralla que lo rodeaba y que pasamos muchos días limpiando y adecentando, tampoco se adivinan entre los tojos y los helechos, las dos casas que habían quedado para que los visitantes puedieran ver como eran las contrucciones de este castro y que pasamos alguna que otra tarde limpiando, muy a disgusto de Myriam. Nosotras estudiabamos Arqueología y nuestro trabajo no era arrancar hierbas y limpiar el suelo de las cabañas.
El último día tuvimos que tapar el resultado de tanto esfuerzo y trabajo con plásticos y tierra, nos pareció en aquel momento triste, pues era como si taparamos todo lo que habíamos conseguido traer de nuevo a la luz. Pero el domingo viendo en el estado en que se encuentra todo, pienso que es lo mejor que pudimos haber hecho. Quizá cuando se haga el Parque Arqeológico por completo, destapen por fin nuestro trabajo y se me quite el mal recuerdo que me ha dejado esta visita.

A Ana y a Myriam: he hecho más fotos para que veais en que pésimo estado está todo. Pensaba escribir a los periódicos para quejarme de la situación en la que está el entorno de lo que debería ser un Parque Arqueológico, pero despues vi el Conjunto de los Petroglifjos de Paredes y creo que esperaré un tiempo para ver si hacen algo efectivo. Por lo de ahora, lo único que hay en Penalba es un Merendero, con barbacoas, hecho totalmente de piedra y en el que se deben haber gastado una millonada, con sólo la decima parte de lo que se han gastado ahí, limpiaban todo el castro. ¡Esperemos, pues!

Penalba. Penalba daba Pena. Ni por asomo adivina una persona ajena a la excavación donde podría estar el castro, ni la muralla que lo rodeaba y que pasamos muchos días limpiando y adecentando, tampoco se adivinan entre los tojos y los helechos, las dos casas que habían quedado para que los visitantes puedieran ver como eran las contrucciones de este castro y que pasamos alguna que otra tarde limpiando, muy a disgusto de Myriam. Nosotras estudiabamos Arqueología y nuestro trabajo no era arrancar hierbas y limpiar el suelo de las cabañas.
El último día tuvimos que tapar el resultado de tanto esfuerzo y trabajo con plásticos y tierra, nos pareció en aquel momento triste, pues era como si taparamos todo lo que habíamos conseguido traer de nuevo a la luz. Pero el domingo viendo en el estado en que se encuentra todo, pienso que es lo mejor que pudimos haber hecho. Quizá cuando se haga el Parque Arqeológico por completo, destapen por fin nuestro trabajo y se me quite el mal recuerdo que me ha dejado esta visita.

A Ana y a Myriam: he hecho más fotos para que veais en que pésimo estado está todo. Pensaba escribir a los periódicos para quejarme de la situación en la que está el entorno de lo que debería ser un Parque Arqueológico, pero despues vi el Conjunto de los Petroglifjos de Paredes y creo que esperaré un tiempo para ver si hacen algo efectivo. Por lo de ahora, lo único que hay en Penalba es un Merendero, con barbacoas, hecho totalmente de piedra y en el que se deben haber gastado una millonada, con sólo la decima parte de lo que se han gastado ahí, limpiaban todo el castro. ¡Esperemos, pues!