Los fariseos
10, 12 de 2006-01-12 de 2006
Esta tarde yendo para el trabajo observe una cosa curiosa, cerca de mi antigua casa, vi a una mujer mayor dentro de un portal, cerrándole la puerta en las narices a una repartidora de cupones de Telepizza. La mujer mayor parecia la típica beata de misa todos los dias, y daba la casualidad que la repartidora de Telepizza era una chica con sindrome de Down. La escena entraña algo de tristeza porque la mujer estaba sonriendo a la chica indicándole que depositara los cupones en el cestillo de la calle (nuevo elemento del mobiliario de cualquier comunidad de propietarios que se precie), y la pobre chica trataba de decirle que tenía que dejarlos en los buzones. La señora daba la sensación de que se sentía superior desde su puerta cerrada, obligando a la niña (porque parecía una niña) a dejar los cupones fuera. La chica sólo estaba haciendo su trabajo. ¿Es acaso esto caridad cristina?, seguro que subio las escaleras del portal toda orgullosa y contenta, ¡habria hecho una buena obra para los vecinos, que se encontrarán un papelito menos en los buzones! A la pobre chica le controlan los buzones que cuponea, y seguro que no es fácil que le den trabajo y así le ayuda la gente que seguro tiene a bien ser muy cristiana.
¡A Dios rogando y con el mazo dando!
¡A Dios rogando y con el mazo dando!